Como toda vacación en el mar, ¿qué es lo primero que quiere hacer uno cuando llega?...”¡meterse al mar!”, eso hace uno y toda la familia detrás de uno que esta empujando por meterse.
Bien, eran las 15.30 hs aproximadamente (la mejor hora obvio), cuando una vez instalados en el lugar nos preparamos para ir a la playa. Oh! Sorpresa! Nos habíamos olvidado de todos los implementos de playa: sombrilla, lonas, esterillas, silletas, baldecitos para los changos para que hagan sus… sus cosas, etc. El padre de familia que dice: “alquilamos y chau, cuánto puede costar”.
Llegamos con lo puesto a la playa y nos dirigimos a una sombrilla donde había dos jóvenes que alquilaban sombrillas, silletas y demás. Le pregunto el precio del alquiler de una sombrilla y bueh, ya empezamos mal, ya que no entendía si ese precio era en pesos, dólares, australes o pesos de la ley 18.188, así que el padre de familia dice: “a mi no me enganchan”, les digo al resto del clan familiar que me esperen 5 min y me cruzo una avenida frente al mar donde había unos negocios que vendían… de todo un poco. Le pregunto precio por una sombrilla y otra vez no se si me hablaba en pesos, dólares, australes o pesos de la ley 18.188, la cuestión que después de un rato de preguntar precios, le digo: “y aquella sombrilla naranja que esta allá, ¿cuánto cuesta?”, a lo que me responde: “ah, esa, esa es mas barata por el color…¿?¿?”, le digo: “dame esa entonces, si es por un día, mañana seguimos viaje y al lugar donde vamos no se necesita”. Bueno me gustó el precio, a tal punto que me compré, aparte, dos esterillas para sentarnos en la arena.
Contento el goma va con su compra dirigiéndose hacia donde estaba el resto del clan familiar, a lo que les paso al lado de los dos gurises que alquilaban y les digo: “con el alquiler tuyo de medio día de la sombrilla, me compre todo esto”, a lo que los gurises me miran como diciéndome: “y a nosotros qué”. Yo contento me uno al resto del grupo que ya estaba en la playa. Instalo la sombrilla al lado de nuestro bolso del mate, extiendo las esterillas, me saco los anteojos, o sea, anteojos =mi vista y por los gritos me voy ubicando hasta que los encuentro. La playa estaba repleta de gente y el mar por demás calmo así que no había mucho peligro para los gurises. Los padres se quedan en la parte mas playa parados charlando mientras los retoños van y vienen de lo mas hondo a lo mas playo. En un momento de nuestro diálogo, le digo a mi Sra.: “gorda vos ves nuestra poco llamativa sombrilla naranja, no?”, a lo que me responde: “yo no veo nada”. Mmmmmm…. ¡caramba! (diría Adrián). Había algo de viento, pero no me percate que para tanto. Le digo a Eva: “me voy a ver que paso, ya vuelvo”. Eva queda mirando a nuestros retoños cuando en un momento ve cerca de sus pies una figura casi transparente mecida por el mar de un color liláceo bien claro que se mueve al compás de las olas… uuuuaaaaaaaa… que metáfora!... Un AGUAVIVA! Despacio se empieza a correr cuando nuestro retoño menor viene corriendo hacia ella para decirle algo, la madre no alcanza a decir cuidado, un aguaviva y lo empuja, el entiende que está jugando y se vuelve hacia ella de nuevo y con la inercia del cuerpo de el y el agua, la vicha se le va encima y le roza la pierna. Lo que sigue después, hay que verlo para entenderlo y para matarse de risa más, no por la picadura, sino por la situación. A Juan ya lo picó un aguaviva hace cuando tenía 3 años en Brasil, ahora tiene 6 y siempre le disparó al mar después de eso, esta vez lo convencimos de que no pasaba nada y demás y justo le viene a pasar lo mismo. Mi retoño salió corriendo a la playa y gritando en vos alta: “¡¿Por qué Dios? ¿Por qué a mi Dios? ¿Por qué Dios creaste las aguasvivas? ¿Por qué siempre me pasa a mi Dios?!”. Sin ofender a nadie pero el que lo escuchaba habrá pensado “este es hijo de un Pastor o un Reverendo” solo lo faltaba decir Jehová y completábamos el cuadro. Lo digo con respeto, había que ver la situación. El salio del agua y se arrodilló en la arena de la playa diciendo todo esto. La madre y la hermana corrieron detrás de el y como en todo lugar comenzaron a venir los consejos de la gente que observaba, “ponele agua fría”, “friccionalo con arena mojada”, ¿se imaginan lo que es friccionar con arena mojada encima del acido que echan esos bichos?, bueh, decí que Eva se acordaba de lo que habíamos buscado en Internet sobre estos bichos y su veneno (después de la otra picadura) y como tratarlo y todos los artículos coincidían en que hay que: orinarle encima o pasarle un algodón con orín, de la persona picada o de quien sea. El amoníaco del orín neutraliza el ácido del veneno del bicho este. Se acuerdan de nuestras clases de Química, no? “El PICO del PATO es un OSO BonITO”…. Jajaja. Bueno, algo de eso tiene que ver. Eva le dice oriname en la mano y el otro arrodillado, llorando, saca su aparato.. tito.. y hace algo de pis en la mano de la mamá y ésta le pasa en la rodilla. Miren, no enseguida, pero a los 15 minutos ya no le dolía nada y no le quedaron marcas ni nada. La otra vez le quedaron marcas que le duraron bastante hasta que se les fueron.
Ahora bien, ¿y el PADRE? ¿Dónde corcho se había metido?
Bien, eran las 15.30 hs aproximadamente (la mejor hora obvio), cuando una vez instalados en el lugar nos preparamos para ir a la playa. Oh! Sorpresa! Nos habíamos olvidado de todos los implementos de playa: sombrilla, lonas, esterillas, silletas, baldecitos para los changos para que hagan sus… sus cosas, etc. El padre de familia que dice: “alquilamos y chau, cuánto puede costar”.
Llegamos con lo puesto a la playa y nos dirigimos a una sombrilla donde había dos jóvenes que alquilaban sombrillas, silletas y demás. Le pregunto el precio del alquiler de una sombrilla y bueh, ya empezamos mal, ya que no entendía si ese precio era en pesos, dólares, australes o pesos de la ley 18.188, así que el padre de familia dice: “a mi no me enganchan”, les digo al resto del clan familiar que me esperen 5 min y me cruzo una avenida frente al mar donde había unos negocios que vendían… de todo un poco. Le pregunto precio por una sombrilla y otra vez no se si me hablaba en pesos, dólares, australes o pesos de la ley 18.188, la cuestión que después de un rato de preguntar precios, le digo: “y aquella sombrilla naranja que esta allá, ¿cuánto cuesta?”, a lo que me responde: “ah, esa, esa es mas barata por el color…¿?¿?”, le digo: “dame esa entonces, si es por un día, mañana seguimos viaje y al lugar donde vamos no se necesita”. Bueno me gustó el precio, a tal punto que me compré, aparte, dos esterillas para sentarnos en la arena.
Contento el goma va con su compra dirigiéndose hacia donde estaba el resto del clan familiar, a lo que les paso al lado de los dos gurises que alquilaban y les digo: “con el alquiler tuyo de medio día de la sombrilla, me compre todo esto”, a lo que los gurises me miran como diciéndome: “y a nosotros qué”. Yo contento me uno al resto del grupo que ya estaba en la playa. Instalo la sombrilla al lado de nuestro bolso del mate, extiendo las esterillas, me saco los anteojos, o sea, anteojos =mi vista y por los gritos me voy ubicando hasta que los encuentro. La playa estaba repleta de gente y el mar por demás calmo así que no había mucho peligro para los gurises. Los padres se quedan en la parte mas playa parados charlando mientras los retoños van y vienen de lo mas hondo a lo mas playo. En un momento de nuestro diálogo, le digo a mi Sra.: “gorda vos ves nuestra poco llamativa sombrilla naranja, no?”, a lo que me responde: “yo no veo nada”. Mmmmmm…. ¡caramba! (diría Adrián). Había algo de viento, pero no me percate que para tanto. Le digo a Eva: “me voy a ver que paso, ya vuelvo”. Eva queda mirando a nuestros retoños cuando en un momento ve cerca de sus pies una figura casi transparente mecida por el mar de un color liláceo bien claro que se mueve al compás de las olas… uuuuaaaaaaaa… que metáfora!... Un AGUAVIVA! Despacio se empieza a correr cuando nuestro retoño menor viene corriendo hacia ella para decirle algo, la madre no alcanza a decir cuidado, un aguaviva y lo empuja, el entiende que está jugando y se vuelve hacia ella de nuevo y con la inercia del cuerpo de el y el agua, la vicha se le va encima y le roza la pierna. Lo que sigue después, hay que verlo para entenderlo y para matarse de risa más, no por la picadura, sino por la situación. A Juan ya lo picó un aguaviva hace cuando tenía 3 años en Brasil, ahora tiene 6 y siempre le disparó al mar después de eso, esta vez lo convencimos de que no pasaba nada y demás y justo le viene a pasar lo mismo. Mi retoño salió corriendo a la playa y gritando en vos alta: “¡¿Por qué Dios? ¿Por qué a mi Dios? ¿Por qué Dios creaste las aguasvivas? ¿Por qué siempre me pasa a mi Dios?!”. Sin ofender a nadie pero el que lo escuchaba habrá pensado “este es hijo de un Pastor o un Reverendo” solo lo faltaba decir Jehová y completábamos el cuadro. Lo digo con respeto, había que ver la situación. El salio del agua y se arrodilló en la arena de la playa diciendo todo esto. La madre y la hermana corrieron detrás de el y como en todo lugar comenzaron a venir los consejos de la gente que observaba, “ponele agua fría”, “friccionalo con arena mojada”, ¿se imaginan lo que es friccionar con arena mojada encima del acido que echan esos bichos?, bueh, decí que Eva se acordaba de lo que habíamos buscado en Internet sobre estos bichos y su veneno (después de la otra picadura) y como tratarlo y todos los artículos coincidían en que hay que: orinarle encima o pasarle un algodón con orín, de la persona picada o de quien sea. El amoníaco del orín neutraliza el ácido del veneno del bicho este. Se acuerdan de nuestras clases de Química, no? “El PICO del PATO es un OSO BonITO”…. Jajaja. Bueno, algo de eso tiene que ver. Eva le dice oriname en la mano y el otro arrodillado, llorando, saca su aparato.. tito.. y hace algo de pis en la mano de la mamá y ésta le pasa en la rodilla. Miren, no enseguida, pero a los 15 minutos ya no le dolía nada y no le quedaron marcas ni nada. La otra vez le quedaron marcas que le duraron bastante hasta que se les fueron.
Ahora bien, ¿y el PADRE? ¿Dónde corcho se había metido?

4 comentarios:
Muy lindas las fotos. Yo también pensé que todos ibamos a subir al blog fotos de las vacaciones. Cuando entré vi que no habia fotos.
Espero se concrete la idea de volver a juntarnos.
Besos Claudia
Nadie puede relatar mejor que vos una anécdota y hacernos vivir en carne propia esa historia como si estuvieramos ahi.
Y la sombrilla sobrevivió a este verano?
Lo de ricos y famosos en Punta con vos no va...
No les parece que entre nosostros tenemos al sucesor de Pinti...pavada de monologo el de Sergio!
Te agradezco el elogio, pero con semejante comparación prefiero el A-N-O-N-I-M-A-T-O nomás... jajaja
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